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20/10/2009
Al comenzar creemos que con ilusión se hace todo, pero sin base, puedes llegar a desilusionarte
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Pablo FernándezPablo Fernández Romero se decantó por la luthería porque reunía muchos elementos que le gustaban, muchos campos en los que poder trabajar e investigar. Pasó por la Escuela de Artes de Sevilla, por la Escuela de Artesanos de Gelves y también se formó en Cremona (Italia), ciudad muy importante para la luthería. A su vuelta continuó formándose en Málaga y decidió, junto con otros amigos, montar un taller conjunto; la idea no cuajó, pero fue el comienzo de su vida empresarial.

¿Cuál es el nombre de la empresa?

Es mi nombre; no he creado una empresa desde el punto de vista comercial, con una marca, etc.; es un taller personal, que es lo más habitual en este mundo.

Describe brevemente a qué se dedica

Cada luthier se puede especializar en un trabajo, pero la profesión engloba desde la construcción de cero de un instrumento de música, normalmente de arco, hasta la reparación de un instrumento que se acaba de comprar y hay que reponerle algún elemento, y también restauraciones más profundas de instrumentos más valiosos, instrumentos históricos o de luthier clásico de los que se conoce su procedencia y con los que hay que seguir un proceso más delicado para su restauración.

¿Y tú abarcas todos los campos?

Sí, aunque en restauración no tengo una formación muy extensa, ya que para eso tienes que tener una preparación específica en historia o una documentación muy profunda, por lo que es un trabajo más especializado.

¿Qué es lo que más te gusta: restaurar, crear…?

Según el momento, me gusta ir cambiando, aunque la construcción es muy bonita y es quizá lo que más me atrae ahora mismo, porque partes de una materia en bruto y le vas dando forma hasta crear un instrumento; además, desarrollas una relación muy interesante con el músico. No es lo mismo restaurar un instrumento que ya viene de otro taller o que el músico ha podido comprar en cualquier sitio, ya que cuando el instrumento lo has hecho tú surge un vínculo, ya que el músico pasa mucho tiempo con su instrumento, es el que le da de comer, y quiere que esté en las mejores condiciones posibles.

He visto en la página web alguno de los instrumentos que has hecho, ¿en qué te inspiras, te dejas guiar por peticiones del músico, te inspiras en instrumentos anteriores, en obras de arte…?

Un poco en todo; primero, casi siempre parto de un modelo que ya existe, de unos planos que ya ha dibujado un luthier o algún museólogo o historiador, y creo unos moldes y unas plantillas que luego me dan la forma de un instrumento, por lo que reproduzco un modelo que ya existe. Pero no me considero copista; hay luthiers que son copistas, que reproducen exactamente un modelo histórico, llegan incluso a copiar imperfecciones de la madera o desperfectos que ha tenido con el tiempo, pero yo no me dedico a eso. Construyo instrumentos con otra idea; me baso en un modelo histórico, y, tampoco es que intente darle mi carácter o mi personalidad, pero el instrumento tiene siempre algo tuyo.

Además de eso, también me inspiro en el arte, en la arquitectura, la pintura, le escultura; la luthería es muy orgánica, está compuesta por formas muy reales, que tienen mucha vida, por lo que te puedes inspirar en todo.

Yo entiendo la luthería como un trabajo puramente artesanal, ¿en qué se puede innovar en este ámbito, en los materiales, las técnicas?

Depende del sector en el que trabajes; ahora mismo estoy trabajando en la música antigua, y en ocasiones reproduzco instrumentos que han desaparecido, como la viola de gamba o el violín barroco. En estos casos, cuando alguien acude a un concierto de música antigua busca transportarse a otra época, por lo que en este campo la innovación está un poquito más vedada.

Sí puedes innovar, en cambio, porque la ciencia se aplica; así, aunque estéticamente responde exactamente a un instrumento antiguo, detrás sí puede haber una investigación, un bagaje mucho más científico o innovador. También se está innovando en los materiales, ya que se están haciendo pruebas con materiales sintéticos o, por ejemplo, en las clavijas de un violonchelo o de un violín se están haciendo investigaciones para que, aún teniendo el mismo aspecto, sea una pieza compuesta por varias piezas y sea más fácil de afinar.

Tu trabajo es puramente artesanal y personal, ¿ser empresario es la consecuencia lógica?, ¿es posible sentirse realizado como luthier trabajando para otros?

Creo que sí, depende de la relación que tengas con esa persona, con tu jefe. Yo, trabajando con mi maestro sí me sentía realizado, y también construía mis propios instrumentos, al margen de los que hacía para él, y él me orientaba, pero es verdad que una vez que desarrollas tu propio proyecto y te enfrentas solo al mundo laboral, la satisfacción puede ser más grande; aunque también es más duro, requiere más esfuerzo y más preocupaciones.

¿Cómo te estás dando a conocer? ¿Tus clientes son mayoritariamente de Sevilla?

Sí, son mayoritariamente de Sevilla. Como el mundo para el que estoy construyendo instrumentos ahora mismo es el de la viola de gamba, y en Sevilla hay muchos violagambistas y poco a poco la Escuela Sevillana va siendo un punto de referencia en Europa, si conoces a los profesores y a los músicos profesionales es algo más o menos natural que te vayan conociendo. Además, conoces a músicos en conciertos, en cursos o en jornadas sobre música.

¿Cuáles son las necesidades formativas que crees necesarias para poner en marcha una empresa?

Un mínimo de formación en cuestiones financieras, pero sobre todo es importante conocer el mercado financiero (los productos de financiación que hay en el mercado) y tener clara la parte económica de tu negocio, porque es algo de lo que pecamos casi todos.

A la hora de empezar creemos que con ilusión se hace todo, y es verdad que se puede hacer todo, pero si no partes de una base, de una cierta seguridad, puedes llegar incluso a desilusionarte; para evitar eso es mejor tener unos mínimos conocimientos en ese campo.

También es importante saber cuál va a ser tu capital social, y también tu red de contactos, ya que tan importante o más que tu trabajo es saber comunicarlo. Tienes que ser consciente de que vas a estar expuesto a muchas situaciones en las que tienes que vender tu trabajo, tu producto, y desarrollar esa capacidad

Fuiste asesorado por técnicos de la Delegación de Economía y Empleo del Ayuntamiento, ¿cómo valoras ese asesoramiento?

En mi caso muy bien, porque cualquier ayuda que te den siempre es buena, porque estás muy desorientado y no sabes dónde acudir.

Ahora mismo estoy siendo asesorado por la Oficina de Promoción de la Artesanía, de la Delegación de Economía y Empleo del Ayuntamiento y por la Escuela de Empresas de FAECTA; me parece muy importante tener distintos apoyos, aunque sólo sea para darte una referencia personal, aunque también, un exceso de información, de orientación, te puede descentrar, por lo que tienes que saber elegir.

¿Qué consejos darías a una persona que está pensando en crear su propia empresa?

Que tenga muy claro lo que va a hacer, que defina sobre el papel o en su cabeza qué servicio o producto va a ofrecer, y que antes de desarrollarlo intente venderlo, presentarlo y obtener una valoración por parte del público al que se va a dirigir. Es importante no obcecarse en una idea previa sino contrastarla un poco, y no tener miedo a compartir con otros profesionales y a disfrutar de su experiencia.

¿Consideras que hay una buena cultura musical en Sevilla?

Creo que poco a poco se va desarrollando una cultura más amplia a nivel musical; de hecho, todos los festivales que se celebran suelen tener bastante éxito. Lo que si encuentro es que la música en Sevilla funciona por sectores muy cerrados, y, mayoritariamente, la gente que asiste, por ejemplo, al Festival de Música Antigua, ni conoce ni le interesa, el jazz, y eso empobrece mucho el ambiente en general. Además, en ocasiones, como no estés muy encima y no formes parte de ciertos círculos, no te enteras de eventos que hay.

Fabrica instrumentos pero, ¿toca alguno?

De momento no; empecé tocando la guitarra en el conservatorio pero me quedé en grado medio y después abandoné. Luego empecé con la guitarra flamenca; siempre tengo las ganas, pero nunca consigo la tenacidad para ponerme a estudiar todos los días, a lo mejor no se necesitan muchas horas, pero sí una constancia. Eso sí, juego con todos los instrumentos que tengo por el taller; los afino, paso un poco el arco, los escucho…

Parte de tu formación fue en Cremona, la ciudad por excelencia de la fabricación de instrumentos de cuerda, ¿encuentras diferencias entre la forma de trabajar de allí y de aquí?

Es que a nivel cultural son muy distintas; en Cremona hay un bagaje muy profundo, y es una ciudad volcada en la luthería, en la que vas por la calle y vas pasando por talleres y hay edificios en los que prácticamente el cien por cien de los que viven en ellos son estudiantes de luthería, y comparten su experiencia. Por todo eso, se trabaja de forma distinta; aquí estás un poco más aislado, también a la hora de conseguir materiales.

Al final, el resultado es el mismo, cuando el luthier está trabajando en su estudio o en su taller, pero el ambiente que lo rodea, la atmósfera, es muy distinta en una ciudad y en otra.

¿Para quién te gustaría construir un instrumento?

Ahora mismo estoy construyendo una viola para Fahmi Alqhai, que es un músico de aquí de Sevilla, muy bueno, y que me ha ayudado mucho a desarrollar un sonido y una idea de sonido, y la verdad es que me hace mucha ilusión construir para él. Lo cierto es que me apetece construir para mucha gente; por ejemplo para Vittorio Ghielmi o Jordi Savall; sería un orgullo que alguno de ellos tocase un instrumento mío.

Más información: Pablo Fernández

Entrevista realizada por Trinidad Torres, Departamento de Comunicación de Sevilla Global.